Un extraño caso de Déja vu

Déja vu es un término francés que literalmente significa «ya visto». Se manifiesta en forma de un intenso sentimiento de familiaridad con una situación o un lugar no experimentados por la persona con anterioridad. Muchos expertos dicen que estos incidentes pueden ser causados por pequeños ataques cerebrales, pero algunos casos van más allá de la psicología, sugiriendo un fenómeno paranormal.

Recuerdo de vidas pasadas

Deja vu

Un caso fascinante, referido por el parapsicólogo D. Scott Rogo, es un buen ejemplo de ello. En 1895, una mujer de Nueva Jersey le escribió sobre un viaje que había hecho a lo largo de la autopista de peaje de Nueva Jersey. El paisaje le resultaba extrañamente familiar y la mujer se volvió al fin a su compañera de viaje y le dijo:

-Mira, nunca había estado aquí, pero creo que dos kilómetros más abajo, más o menos, hay una casa en la que había vivido.

«Al cabo de aproximadamente cinco kilómetros -refirió la mujer-, dije a mi amiga que después de la próxima curva llegaríamos a una pequeña población situada muy cerca de la autopista. Le dije que las casas eran blancas, de dos pisos, bastante apiñadas entre sí. Tenia la impresión de que había vivido allí cuando tenía unos seis años y de que solía sentarme con mi abuelita en el porche de la entrada. Los recuerdos me abrumaban y podía recordar que estaba sentada en el columpio del porche mientras mi abuela me abrochaba las botas.»

Cuando las mujeres llegaron al pueblo, reconoció inmediatamente la casa, aunque el columpio del porche ya no estaba allí. Recordó también que había caminado dos manzanas calle abajo hasta un drugstore, donde había un mostrador de mármol blanco, y pedido una limonada. Conduciendo por aquella calle, las mujeres encontraron la casa, cerrada y ruinosa, pero todavía allí.

Al salir las dos amigas del pueblo, la mujer tuvo otra experiencia de déja vu.

-A unas tres manzanas de aquí, hay una pequeña y ondulada colina y un cementerio en ella, y allí es donde me enterraron.

El cementerio estaba allí, pero la amiga de la mujer, presa ahora de pánico, se negó a detenerse y buscar la tumba.