Teletransportación espontanea

El 25 de octubre de 1593, se torció la estructura del espacio y el tiempo, depositando a un soldado español de Manila, capital de las Filipinas, en la plaza principal de Ciudad de México, a quince mil kilómetros de distancia. El soldado, que vestía un uniforme diferente del de aquellos que le rodeaban, atrajo rápidamente a una multitud y tuvo que entregar sus armas, uno de los primeros casos registrados de teletransportacion.

Teletransportación espontanea

Pintura de Manila en el Siglo XVI

Cuando le pidieron una explicación, el sorprendido soldado sólo pudo balbucear:

Sé muy bien que éste no es el palacio del gobernador en Manila, pero aquí estoy y esto es un palacio de alguna clase, por lo que voy a prestar mi servicio lo mejor que pueda.

Al serle pedidos más detalles, dijo que el gobernador de las Filipinas había sido muerto la noche anterior, y de aquí la necesidad de más guardias.

De mas esta decir que el confuso centinela fue rápidamente encerrado en la prisión, donde permaneció hasta que un bergantín español de las Filipinas confirmó su relato del asesinato del gobernador.

Así, pues, el soldado teletransportado tuvo más suerte que otro hombre, con una historia similar, detenido por las autoridades portuguesas en 1655. Según las Miscellanies de John Aubrey, aquel hombre había estado en la colonia portuguesa de Goa, India, cuando se encontró súbitamente de nuevo en Portugal, transportado por el aire.

Teletransportación espontanea

Plaza de armas de Mexico en esa época.

Acusado de brujería, porque todo el mundo sabía que sólo las brujas podían volar, el tribunal local de la Inquisición le sometió a un juicio y le condenó a ser quemado en la hoguera.

 

Extraido de “World of Strange Phenomena” de Charles Berlitz